EN LAS DOS MANOS DE DIOS

Dios siempre está cerca, aunque a veces se esconde

NUEVA ALIANZA

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NUEVA ALIANZA

 

DOMINGO 5º DE CUARESMA

 

Alianza, Nueva Alianza es la palabra clave, de este domingo, de esta Cuaresma y de la vida.

 Jeremías habla por vez primera en el A.T. de Nueva Alianza, no de leyes morales, de prohibiciones sino de amistad, de vida compartida, de relación personal, siendo el mismo Dios quien “meterá en nuestro pecho y escribirá en nuestros corazones” esos términos de la Nueva Alianza que no son otros que el amor con que nos ama y la misericordia con que nos perdona, que, aceptados, nos introducen en la nueva dimensión de Vida de Dios, de la que quiere hacernos partícipes, y la que todos reconoceremos, no por teorías ni razonamientos, sino por el amor desbordante que nos demostrará al mandar a su Hijo a la Cruz por nosotros. Es la Nueva Alianza interior  la que anuncia Jeremías; Dios escribirá en nuestros corazones para transformarles por dentro.

 

.” Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande -oráculo del Señor-, cuando perdone sus crímenes y no recuerde sus pecados.”

 

El salmista hace esta súplica de perdón en el precioso salmo 50, y Dios le responde con la misericordia llevada a la exageración de la Cruz para que así podamos aceptar el dolor, como Cristo lo aceptó, aunque no lo lleguemos a comprender.

 

Salmo  50

Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

 por tu inmensa compasión borra mi culpa;

 lava del todo mi delito, / limpia mi pecado.  

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,

 renuévame por dentro con espíritu firme;

 no me arrojes lejos de tu rostro,

 no me quites tu santo espíritu.  

Devuélveme la alegría de tu salvación,

 afiánzame con espíritu generoso:

 enseñaré a los malvados tus caminos,

 los pecadores volverán a ti.  

 

Y San Pablo nos mete de lleno en este problema terrible del dolor, del dolor inexplicable, del dolor  y su sentido:

 

Aprendió a obedecer y se ha convertido en autor de salvación eterna

Hebreos 5,7-9

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando es su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.

 

¡Cómo no vamos a suplicar a Dios con gritos y con lágrimas, en nuestra pequeñez y debilidad, si el mismo Cristo le suplicó al Padre si podía salvarlo de la muerte, si podía pasar de Él ese cáliz! Le pidió a Dios, pero obedeció:

 

Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.

 

Cierto que siguen siendo para nosotros inexplicables el dolor y la muerte, que nuestra alma se angustia y agita con las contrariedades y las injusticias, pero Cristo, se nos adelanta como diciendo, no lo entenderéis, pero yo voy delante de vosotros obedeciendo al Padre, aceptando la Cruz  a pesar de ser  Justo, para que vosotros tengáis por derecho el perdón, la amistad  y la vida de Dios.

 Aunque no entendáis el dolor, sí entendéis que esto es AMOR, y por este AMOR podéis creer, fiaros, aceptar, confiar, aún sin entender.

 ¡Dios sabrá!

 ¡Sea su voluntad aunque no entienda!

 Él nunca ha querido nuestro mal, Él nunca ha fallado,  Él es nuestro Dios.

 Quizás para aceptar esto tengamos que pedir como aquellos griegos, que rogaban a Felipe:

 …”quisiéramos ver a Jesús”, para que su mirada nos sostenga.

 

Juan 12,20-33

Si el grano de trigo cae en tierra y muere, da mucho fruto

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: “Señor, quisiéramos ver a Jesús.” Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó: “Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.

Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.” Entonces vino una voz del cielo: “Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.” La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo: “Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.” Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

 

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Autor: palabraypoesiarfdez

Disfruto buscando la belleza en la poesía, la literatura, la música y la Naturaleza.

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