EN LAS DOS MANOS DE DIOS

Dios siempre está cerca, aunque a veces se esconde


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DEMENCIA-2

palabraypoesiarfdez

DEMENCIA-2

 

Residencia tranquila

Con monótono acorde de ternura.

 

Pasa el tiempo,

 Sin horas,

Apenas sin color.

 

Entre sueños,

Miro sin terminar de despertar

Y espero, siempre espero

Sin tiempo ni reloj,

Las horas de visita.

 

Puntual,

En mi rostro,

Un gesto de impaciencia

Que mide con enfado la tardanza

De rostros familiares

Donde mis ojos

Se posan y  descansan,

Aún sin saber su nombre.

 

Sus voces y ademanes,

Sus manos,

Su calor,

Sus caricias y gestos,

Me van templando el rostro y la mirada.

 

Discurro en un océano de plasma

En útero difuso donde floto;

De la silla de ruedas a la cama

La sonda es mi cordón umbilical.

 

Residencia tranquila

De monótono acorde de ternura

Que tocan diligentes cada día

Personas de paciencia

De calma y de sonrisa

Cuyas manos me cuidan

Me traen y me llevan

Personas que me hablan

Y…

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NAVIDAD

NAVIDAD

Quiero hacer un difícil ejercicio,

O, al menos,  intentarlo, mientras voy escribiendo;

Buscar honestamente la justa coherencia

De una palabra con su significado:

Busco la NAVIDAD,

Y, he de reconocer,

Que  estoy perdido;

Reflexiono, investigo,

 Me adentro en el Adviento.

De su primer domingo:

“Mirad que llegan días…” nos dice Jeremías

Cumpliré la promesa, que desde antaño hiciera

A Israel y a Judá,

Suscitaré a David un vástago legítimo

Que llevará a la tierra la paz y la justicia

Llamarán a Jerusalén “Señor-nuestra-justicia-“

 

Me dejan pensativo

Tan hermosas palabras

Y su significado

“La paz y la justicia”

Es poesía.

Baruc, en el segundo Domingo de la espera

Nos muestra la alegría:

Jerusalén, vístete con las mejores galas,

Regocíjate, tu nombre será para siempre,

“Paz en la justicia” y “Gloria en la piedad”

 

Dios ha estado grande,  y estamos alegres,

Cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar,

La boca se nos llenaba de risas,

 La lengua de cantares.

Y por fin llega Juan con el mensaje:

“Qué hermosos sobre los montes

Los pies del mensajero que anuncia la paz”

 

La que anuncia El Bautista,

El más grande  nacido de mujer

Porque lleva el anuncio, ya inmediato

Del que va a venir, del esperado.

El tercer domingo de la espera:

En urgente expectativa,

Le preguntan a Juan:

Entonces, ¿qué hacemos?

 

El que tenga dos túnicas, que dé una

El que tenga comida, que la reparta

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio,

Custodiará vuestros corazones

Y vuestros pensamientos en Cristo Jesús

Que ya llega.

 

 Y Pablo nos insta a la alegría:

Estad alegres, os lo repito, estad alegres.

 Y por fin llega, viene:

“Pero tú, Belén de Efrata,

 Pequeña entre las aldeas de Judá,

 De ti saldrá el jefe de Israel”.

Y María, feliz por haber creído,

 Lleva en su vientre a Jesús,

 Hijo de Dios,

El esperado de los tiempos.

Y marcha presurosa a la casa de Isabel, su prima,

Embarazada de Juan,

Que salta de alegría en su vientre

Porque también en ella ha obrado el Espíritu Santo

Porque para Dios no hay nada imposible.

Navidad es un niño esperado

 Que llega por fin en medio de nosotros,

 Que nace pobre porque quiere,

Que nace entre los pobres y  sencillos,

 Y se manifiesta a los humildes.

Por más vueltas que le demos,

¿Por qué estas preferencias?

 No lo sabemos.

Es  niño y es  Dios

Hijo de Dios y de María,

Viene a traernos  esperanza, luz,

Justicia, amor, paz,  vida;

Una vida enteramente distinta.

¿Cómo es todo esto?

La verdad, no lo sé,

Parece un cuento, una fantasía hermosa,

La más increíble locura,

Y claro que es una locura maravillosa y llena de misterio

Y de luz

Y de amor

Y yo creo en esta locura

Y ni siquiera sé por qué  creo

Pero os puedo asegurar que es una certeza

Que hay  dentro de mí,

La más grande, inexplicable, gratuita y hermosa,

La Fe, que decía Jesús a Pedro ser regalo de su Padre, de Dios,

Que no dependía de él,

Y así lo creo, es el más grande regalo.

Solo puedo decir gracias,

Y pedir que nunca me falte,

Pues sería terrible

Después de haberlo conocido.

Por todo ello,  estas palabras

Un poco deshilachadas

Como mi mente y mi corazón

Débil y confuso  con la realidad y la vida.

Sin embargo,

Tranquilo y confiado

De la mano de Dios;

Sin miedo, Él está siempre cerca,

Aunque, a veces, se esconde,

O se hace el dormido,

Como en la barca en medio de la tormenta.

No puedo dar explicación ni lo pretendo,

Pero sí dar razón de mi fe.

No quiero otra Navidad cómplice de la hipocresía

De la apariencia la frivolidad y la mentira

De la desigualdad y la injusticia

Del  gasto y del  consumo desmedidos

De las  grandes comilonas sin un recuerdo

De los que pasan hambre

De los  brindis sin un agradecimiento a  Dios

De Árboles decorados y de renos

De luces infinitas sin calor

De horrísonos  petardos.

Todo esto puede ser bueno, malo o indiferente,

Según lo que uno crea,

Pero no nos confundamos

Seamos coherentes,

Busquemos otro nombre,

No lo llamemos Navidad

 

Ramón


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ALEGRÍA

ALEGRÍA

 

Todo es alegría y regocijo en este tercer domingo de Adviento, y es que así debería de ser para todo cristiano con una pizca de fe y confianza.

Estamos dolidos, contristados, apesadumbrados, amargados, agobiados, y no es otra cosa que falta de amor, de cercanía entrañable a Dios y a quien está a mí lado;  y hablo en plural por camuflarme, pero me lo digo a mi mismo porque me pasa, es un pecado que da pena lo de la tristeza en un cristiano.

 

 

¿POR QUÉ ME DUELE TANTO LA VIDA?

 

¿COBARDÍA?

¿PEREZA?

¿SUFICIENCIA?

¿DESCONFIANZA?

 

Quizás de todo un poco

 

Es un bálsamo para el espíritu leer LA PALABRA de hoy,

Y fiarse,

Y creer,

Él nunca falla.

 

Ramón

 

 

 

 

 

Sofonías 3, 14-18a

El Señor se alegra con júbilo en ti

Regocíjate, hija de Sión, grita de jÚbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén.

El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos.

El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás.

Aquel día dirán a Jerusalén: “No temas, Sión, no desfallezcan tus manos.

El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva.

Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.”

Interleccional: Isaías 12, 2-3. 4bcd, 5-6

Gritad jubilosos: “Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.”

El Señor es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso. R.

Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: “Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.” R.

Filipenses 4, 4-7

El Señor está cerca

Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres.

Que vuestra mesura la conozca todo el mundo.

El Señor está cerca.

Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Lucas 3, 10-18

¿Qué hacemos nosotros?

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: “¿Entonces, qué hacemos?”

Él contestó: “El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.”

Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: “Maestro, ¿qué hacemos nosotros?”

Él les contestó: “No exijáis más de lo establecido.”

Unos militares le preguntaron: “¿Qué hacemos nosotros?”

Él les contestó: “No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.”

El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: “Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizara con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.”

Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.