EN LAS DOS MANOS DE DIOS

Dios siempre está cerca, aunque a veces se esconde


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AMOR

EL AMOR

 

Al cabo de los años, ya talluditos, con más decepciones y limitaciones que logros en nuestro haber, si le echamos un poco de honradez a la eterna pregunta, ¿qué es lo más definitivo, lo más sólido, que he encontrado entre tantas búsquedas, idas y venidas, en mi vida? Y reconozco que lo más definitivo y sólido es algo etéreo y tranquilo, una suerte de quietud sencilla y tranquila que tiene que ver con algún vislumbre de la bondad, del amor, de la misericordia que, al tiempo, me va atrapando casi sin darme cuenta; y sí, veo que el amor queda, que aunque no comprendo muy bien lo que es, siento que es muy muy  grande tal como me lo ha enseñado Cristo.  Y veo que se quedan cortas mis listezas, mis logros, mis creencias, todo aquello que iba a ser “el no va más”  va cayendo y quedan años largos, cansancio, tiempo que se escurre entre las manos lo mismo que se escurren todas esas cosas logradas con tanto esfuerzo. Lenguas, profecías, saber, todo, a estas alturas de curso van siendo “habas contadas” y bien contadas. No ha lugar ni tiempo para demasiadas sorpresas, ni para más engaños o autoengaños.

Dejadme que os traiga la primera lectura de mañana,  de Pablo, que es para mí algo grande y maravilloso; con la honradez entre las manos, con tiempo sobrado para haber hecho y des hecho, para haber intentado y re intentado, al final, ¿qué queda?

EL AMOR, SOLO EL AMOR

Que traspasa todos los límites del espacio y del tiempo que nos encorsetan y nos llevan por esta vida que tenemos de regalo; y queda el AMOR, y permanece, y sobrevive y nos sobrevive, porque es lo que más nos acerca a Dios, es su préstamo más valioso, el DON DE LOS DONES, es vivir con algo de Él, que es eterno en su amor.

 

1Corintios 12, 31-13, 13

Quedan la fe, la esperanza, el amor; la más grande es el amor

Hermanos: Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino excepcional.

Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.

Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada.

Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.

Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.

El amor no pasa nunca.

¿El don de profecía?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará.

Porque limitado es nuestro saber y limitada es nuestra profecía; pero, cuando venga lo perfecto, lo limitado se acabará.

Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre acabé con las cosas de niño.

Ahora vemos confusamente en un espejo; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora limitado; entonces podré conocer como Dios me conoce.

En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor

 

 

Con amor, un abrazo en Cristo

 

Ramón

 

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LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO

 

Mañana, 26 de Enero, se conmemora la conversión de San Pablo. Su conversión, su vida, su fe inquebrantable, su valentía, su temperamento; todo en él me interpela y me hace reflexionar. Hay que tomar opciones y decisiones en la vida, y defenderlas con valor, y seguir hasta conseguirlas sin desfallecer, combatir bien  el combate, seguir la carrera hasta el final, como él lo hizo y nos insta a hacerlo sin miedo, pues tenemos la certeza, como Pablo nos dijo de que “nada nos apartará del amor de Cristo”, que es lo único que importa, y “nada” es  “nada”, ni siquiera la muerte.

 

Hechos de los apóstoles 9,1-22

Te dirán lo que tienes que hacer

En aquellos días, Saulo seguía echando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor. Fue a ver al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse presos a Jerusalén a todos los que seguían el nuevo camino, hombres y mujeres. En el viaje, cerca ya de Damasco, de repente, una luz celeste lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Preguntó él: “¿Quién eres, Señor?” Respondió la voz: “Soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate, entra en la ciudad, y allí te dirán lo que tienes que hacer.” Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.

Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión: “Ananías.” Respondió él: “Aquí estoy, Señor.” El Señor le dijo: “Ve a la calle Mayor, a casa de Judas, y pregunta por un tal Saulo de Tarso. Está orando, y ha visto a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista.” Ananías contestó: “Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén. Además, trae autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre.” El Señor le dijo: “Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a pueblos y reyes, y a los israelitas. Yo le enseñaré lo que tiene que sufrir por mi nombre.” Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo: “Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y te llenes de Espíritu Santo.” Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y lo bautizaron. Comió, y le volvieron las fuerzas.

Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a predicar en las sinagogas, afirmando que Jesús es el Hijo de Dios. Los oyentes quedaban pasmados y comentaban: “¿No es éste el que se ensañaba en Jerusalén contra los que invocan ese nombre? Y, ¿no había venido aquí precisamente para llevárselos detenidos a los sumos sacerdotes?” Pero Pablo se crecía y tenía confundidos a los judíos de Damasco, demostrando que Jesús es el Mesías

 

 

 

MISERERE MEI

 

Estoy desorientado y dolorido

Aturdido, confuso, angustiado

Por la caída violenta y dura

 

Me han vaciado un golpe de mandoble

Contundente, certero, inesperado

Que ha parado el acero viejo y noble

De mi yelmo ya viejo y oxidado

 

Se ha hecho noche  la luz de mis pupilas

La negrura me envuelve de repente

Abro de par en par los ojos ciegos

Que solo ven la densa oscuridad

 

El miedo por momentos me atenaza

Golpea el corazón en mi garganta

Me agito entre sudores congelados

 

Embotados mis torpes pensamientos

Se nublan mis sentidos de repente

Jugando  con mis miembros sin firmeza

 

No opongo resistencia, estoy vencido

Mi cuerpo se recuesta blandamente

Sobre la dura tierra que no siento

 

Un pensamiento en mi borrosa mente

Me devuelve a lo lejos la esperanza

A mi Dios amoroso me encomiendo

 

De pronto siento paz y confianza

Y el roce de una mano generosa

Que tomando la mía me levanta

 

Yo me dejo llevar, ciego y herido

Camino de Damasco, como Saulo

A descansar en casa de un hermano

 

Tres días  sepultado en mi ceguera

En ayuno, rezando y meditando

Esperando la imposición de manos

 

Como Ananías dijo: “Hermano Saulo,

El Señor que tu viste, me ha enviado”

Mis ojos de repente se iluminan

Con la luz de Jesús resucitado

 

Ramón

 


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BAUTISMO DE CRISTO

 

BAUTISMO DE  CRISTO

 

Hechos 10

 

Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

Cada uno de nosotros conoce cómo “empezó la  cosa” en  su vida, en la tuya, en la mía.

 Pedro lo contaba de esa manera tan sencilla, clara, diáfana y hermosa.

 ¿Cómo puedo contarlo yo? La cosa empezó hace ya tanto, con el Agua,  el Agua viva, el Agua  del Señor, el Espíritu Santo,  en mi Bautismo, que, claro está, no recuerdo.

 Lo decidieron por mí al considerarlo mis padres el bien más grande para ellos y por consiguiente para mí de lo que siempre estaré agradecido.

 Con la conciencia y los años, por la misteriosa certeza de la fe,  hice mía esta decisión y la deseé y espero desearla siempre pues el Bautismo es la aceptación agradecida del Reino, del estilo de Dios, del hombre nuevo lavado por el Agua y el Espíritu. Es la buena noticia del Siervo prefigurado por Isaías:

Isaías 42, 1-4. 6-7

Mirad a mi siervo, a quien prefiero

Así dice el Señor: “Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero.

Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones.

No gritará, no clamará, no voceará por las calles.

La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará.

Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará,

hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.

Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano,

te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.

Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión,

y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.”

Es el grito en el desierto de Juan, el heraldo fiel:

“Yo os bautizo con agua,….. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.”

“La cosa que empezó de forma tan inconsciente” llena de  sentido  mi vida, y solo pido a Dios  mantenga y acreciente mi fe en su amor, en su misericordia,  el más bello y gratuito regalo.

Para que  llene mis horas y mis trabajos en su clave, en su música, en su misericordia,  amando y perdonando a las personas con las que trabajo codo a codo, y alabando a Dios, cantándole siempre alegre y agradecido.

Ramón


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EL AGUINALDO

EL AGUINALDO

 

Debe ser muy temprano el recuerdo de los Reyes Magos, a caballo por las calles del pueblo, con sus pajes, rodeados de gran expectación, y los mozos cantándoles un villancico, que luego oí de más mayor cantar por las casas para pedir el aguinaldo:

 

EL AGUINALDO

 

Con licencia del Señor

y del señor alcaide (bis)

vamos a cantar los Reyes

esta noche por las calles (bis).

 

Los Reyes ya son venidos,

los Reyes ya son mañana (bis),

la primera fiesta del año

en tol mundo es celebrada (bis).

 

Caminaba San José

por una oscura montaña (bis)

y le dijo dame hermosa

tus purísimas entrañas (bis).

 

Andaban de puerta en puerta

por ver si posada hallaba (bis)

hasta que llegó a un mesón

donde dentro gente hablaba (bis).

 

¿Da posada usted a un viejo

y a una doncella ocupada? (bis)

con cara muy enfadada (bis)

Le respondió el mesonero

 

Gente que no trae dinero

no lo admito en mi posada (bis).

Caminó de allí el buen viejo

con las sus barbillas canas (bis).

 

Como la nieve era mucha

y era muy cruel la helada (bis),

como la nieve era mucha,

todas las sendas tapaba (bis).

 

Ramón

 


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REYES-EPIFANÍA

REYES-EPIFANÍA

 

 

Cinco de enero, Reyes,

Como dice el refrán,

“Ya lo notan los bueyes”

 

Es verdad,

La luz crece,

Despacio, muy despacio,

En madrugadas gélidas y largas

Entre nieblas y escarchas

De cielo oscuro y gris.

 

Paréntesis de sol

De claridad efímera

En el centro del día,

Que da paso a la noche

Serena, rasa, fría,

 

NOCHE DE EPIFANÍA,

 

 Estrella de Belén que luce y guía

 Magos,  Misterio,  Oriente

Ángeles,  pastorcillos,

Cantan a Dios la Gloria

Piden Paz en la Tierra

Y  adoran al Dios Niño.

 

Ramón