EN LAS DOS MANOS DE DIOS

Dios siempre está cerca, aunque a veces se esconde

TIEMPO DE DESCANSO

Deja un comentario

desierto1

TIEMPO DE DESCANSO

 

Con estas letras me tomo un tiempo de descanso en el blog hasta Navidad.

Tiempo de Adviento, de espera deseada y anhelante, de espera de ese Dios Niño; de todas las locuras, la más tierna y hermosa, de todos los amores el más misterioso, al que solo llegamos por el regalo de la fe.   

Después de la fiesta final del Año de Dios, la gran fiesta de Cristo Rey, también locura con su corona real  de espinas, iniciamos de nuevo el recorrido con el Adviento, acompañando a Juan El Bautista en el desierto, lugar donde se acrisolan los valores verdaderos y de nada sirve el oropel;  lugar de soledad y encuentro interior, lugar desprotegido, solo entre cielo y tierra, con toda la bóveda celeste al alcance de los sueños, y de la meditación del misterio. Lugar perfecto donde prepararse para el MENSAJE.

El bautista grita con voz firme: HA  LLEGADO  EL DÍA, para quien lo quiera oír.

 

¡Qué hermosos sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz!

 

El Adviento, el anuncio del Reino, la preparación, la espera.

Juan el Bautista, el mensajero de cuerpo entero que sabe, porque se fía, que el Reino que anuncia es inminente. Cree que llega el Reino, y, este Reino misterioso que anuncia, le puede, le arrebata, le abrasa, y se deja arrebatar y abrasar por él. Su vida entera es sólo la voz, el anuncio de la palabra, del misterio, del Reino, del Bautismo del perdón.

Le sobra todo en su vida, sólo quiere ser la voz, y, para que nada la empañe o entorpezca, vive solo en el desierto, semidesnudo, apenas malcomiendo para sobrevivir. Es tan grande el mensaje, que hace de toda su vida mensaje, voz, predicación, meditación.

 

De esta forma se convierte ante nosotros, cañas al viento casi siempre, en un gigante en personalidad, un HOMBRE, el profeta más grande nacido de mujer. De nadie habla Jesús de forma tan admirable.

 

Me figuro a Juan como un gigante recio, adusto, mensajero, y, heraldo fiel y seguro de su Rey. En su misión empeña la vida y cuando la concluye se retira.

No quería que le estorbaran ni sus ropas para el mensaje; llegado el Rey que anuncia, tampoco quiere estorbar él.

 

Ramón

Anuncios

Autor: palabraypoesiarfdez

Disfruto buscando la belleza en la poesía, la literatura, la música y la Naturaleza.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s