EN LAS DOS MANOS DE DIOS

Dios siempre está cerca, aunque a veces se esconde

LAS DOS MANOS DE DIOS

4 comentarios

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Imagen tomada de Internet

 

LAS DOS MANOS DE DIOS

 

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Durante muchos años, tus admirables obras

Han sido gran provecho y deleite de mi alma

A veces algo oscuras y llenas de misterio

Otras reveladoras de luces insondables

Pero invariablemente, abrasadas de fe

.

Mi querido Teilhard, te leo y te releo

Como el que echa las redes, al abismo del mar

Con la esperanza cierta de pescar algo nuevo

.

Me tomo la osadía, también de comentarte

Con el único fin, de darte a conocer

De poder compartirte con quienes el azar

Lleguen a estas palabras, y a más de disfrutarlas

Con libertad entera,  las puedan comentar

.

Aunque a primera vista, les puedan parecer

Palabras algo raras, reflexiones extrañas

Ideas peregrinas o fuera de lugar

Pronto se darán cuenta, que todas estas cosas

Tachadas a priori de aburridas y oscuras

Son tan claras a veces  tan vivas y tan puras

Que hasta resultan gratas, incluso entretenidas

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PASIVIDADES DE CRECIMIENTO

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“Nos parece tan natural el hecho de crecer que no pensamos, generalmente, en distinguir nuestra acción de las fuerzas que la alimentan, ni tampoco de las circunstancias que favorecen su éxito.

“Quid habes quod non accepisti?”

¿Qué posees tú que antes no hayas recibido?”

.

Inmerso en un océano insondable

De innumerables fuerzas envolventes

Que me traen y me llevan  cual las olas

Sin que yo ni siquiera me dé cuenta

Vivo, crezco, ¿me creo yo el agente?

Más bien, me dejo hacer, honestamente

Como dócil arcilla blanda y fresca

Dando  vueltas en torno de alfarero

Confiada a unas manos amorosas

Cuyos hábiles dedos me modelan

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El “cómo”, el “por qué”, “de qué manera”

Por mucho que lo pienso, se me escapa

Pero no me resigno, ciertamente

Cual tenaz zahorí buscando el agua

Armado con mi péndulo y varilla

Iré contra corriente sin descanso

Tratando de encontrar la única fuente

.

Lo tengo decidido sin dudarlo

Abandono mi zona iluminada

Mi vida y relaciones cotidianas

Las evidencias más convencionales

Mis estancias tranquilas y seguras

Tomo en mi mano una pequeña lámpara

Penetro con coraje  este secreto

Oscuro y tan profundo que da miedo

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Oculta escala con final incierto

Escapo de mí mismo, fiel amigo

Descubro en mí otro ser que me es extraño

Necesito  parar, no piso suelo

Un abismo sin fondo me rodea

En el que creo ver de forma incierta

El surtidor naciente de mi vida

.

No podrá revelar nunca la ciencia

Al hombre que lo busca con denuedo

La certeza absoluta, la evidencia

Del potencial consciente de la mente

Quizás pueda intuir algún detalle

De su tendencia innata hacia el amor

O de la voluntad y sus potencias

Obsequio gratuito del buen Dios

.

El hombre las recibe, no las hace

Ni entiende el complicado mecanismo

Con que el Dios infinito le ha creado

¿Quién podría añadir una pulgada

Por ventura, a su propia estatura?

Somos copa de amor por Dios colmada

 

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“El hombre no puede aumentar en una sola unidad su potencial de amor, ni acelerar siquiera en otra unidad el ritmo fundamental que regula la maduración de su mente y su corazón. En última instancia, la vida profunda, la vida fundamental, la vida naciente se nos escapa en absoluto”.

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“Fue entonces cuando, emocionado con mi propio descubrimiento, quise salir a la luz del día, olvidarme del enigma inquietante, sumiéndome en el entorno confortador de las cosas familiares, volver a empezar a vivir en superficie, sin sondear imprudentemente los abismos. Pero he aquí que, bajo el propio espectáculo de las agitaciones humanas, vi reaparecer ante mis ojos avisados al Desconocido de quien quería huir. Esta vez no se ocultaba a mí en el fondo de un abismo: se disimulaba ahora bajo la multitud de azares entretejidos, en donde se forma la urdimbre del Universo y la de mi pequeña individualidad. Pero era el mismo misterio, he podido reconocerlo claramente. Tras la conciencia de ser otro, y un alguien mayor que yo, hay otra cosa que me ha producido vértigo: la improbabilidad suprema, la inverosimilitud formidable de hallarme yo mismo existiendo en el seno de un Mundo logrado”.

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“En este momento, como cualquiera que quisiese hacer la misma experiencia interior, he sentido que sobre mí planeaba la angustia esencial del átomo perdido en el Universo, la angustia que diariamente hunde las voluntades humanas bajo el número agobiante de los vivientes y de los astros. Y si hay algo que me haya salvado, es el escuchar la voz angélica, que me decía desde lo más profundo de la noche: “Ego sum, noli timere” (“Yo soy, no temas”)

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“En la vida que brota en mí, en esta materia que me sostiene, hallo algo todavía mejor que tus dones: te hallo a Ti mismo, que me haces participar en tu Ser y que me moldeas, me encuentro con tus dos maravillosas manos y las beso: la mano que aprehende tan profundamente que llega a confundirse en nosotros con las fuentes de la Vida, y la mano que abraza tan ampliamente, que a su menor presión, los resortes todos del Universo se pliegan armoniosamente a un tiempo”.

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“Por su misma naturaleza, estas felices pasividades que son para mí la voluntad de ser, el gusto por ser esto o aquello, se hallan cargadas de tu influencia; una influencia que pronto se me aparecerá más  distintamente como la energía organizadora del Cuerpo místico. Para comulgar contigo en estas pasividades, con una comunión básica fontanal (la Comunión en las fuentes de la Vida), sólo he de reconocerte en ellas, y pedirte que  permanezcas en ellas más y más.”

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“Sí, Dios mío, lo creo, te encuentro en mi origen y en mi realización, y estoy tranquilo, no temo porque vivificas con tu espíritu omnipresente cada momento y lugar por donde transito; sólo quiero favorecer con mi voluntad y esfuerzo el desarrollo de los dones que has puesto en mis manos, en mi mente y en mi corazón. Haz, mi Señor que no se rompa la trenza de los dos hilos que conforman mi vida, el hilo del desarrollo interior, que forma gradualmente mis ideas, afectos, actitudes humanas y místicas;  y el hilo exterior, por el que me hallo en cada momento en el punto preciso donde convergerá, para producir en mí el efecto esperado por Dios, el conjunto de las fuerzas del Universo.”

 

Teilhard de Chardin (Entrecomillado, cita literal)

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Ramón Fernández

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Autor: palabraypoesiarfdez

Disfruto buscando la belleza en la poesía, la literatura, la música y la Naturaleza.

4 pensamientos en “LAS DOS MANOS DE DIOS

  1. Realmente todo nos ha sido dado gratuitamente para crecer y para aprender. Lo único que tenemos en nuestras manos es la organización humana y así nos vemos. Gracias, amigo. Mi abrazo.

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  2. Gracias a tí, Julie. Que las manos de Dios te lleven siempre por el camino de la luz

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  3. Ramón, es maravilloso lo que has compartido. Somos obra creada y amada de Dios, seguir su camino es nuestro trabajo.
    Gracias por compartir tu grandeza de espíritu.
    Un gran abrazo

    Le gusta a 1 persona

  4. Gracias, Viviana. Así lo creo yo también, aunque, en este mundo en que vivimos, vamos un poco contracorriente con estos pensamientos, y no es nada fácil vivir con coherencia nuestra fe.
    Que Dios te bendiga siempre y te lleve de su mano.

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