EN LAS DOS MANOS DE DIOS

Dios siempre está cerca, aunque a veces se esconde


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LAS DOS MANOS DE DIOS

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Imagen tomada de Internet

 

LAS DOS MANOS DE DIOS

 

.

Durante muchos años, tus admirables obras

Han sido gran provecho y deleite de mi alma

A veces algo oscuras y llenas de misterio

Otras reveladoras de luces insondables

Pero invariablemente, abrasadas de fe

.

Mi querido Teilhard, te leo y te releo

Como el que echa las redes, al abismo del mar

Con la esperanza cierta de pescar algo nuevo

.

Me tomo la osadía, también de comentarte

Con el único fin, de darte a conocer

De poder compartirte con quienes el azar

Lleguen a estas palabras, y a más de disfrutarlas

Con libertad entera,  las puedan comentar

.

Aunque a primera vista, les puedan parecer

Palabras algo raras, reflexiones extrañas

Ideas peregrinas o fuera de lugar

Pronto se darán cuenta, que todas estas cosas

Tachadas a priori de aburridas y oscuras

Son tan claras a veces  tan vivas y tan puras

Que hasta resultan gratas, incluso entretenidas

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PASIVIDADES DE CRECIMIENTO

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“Nos parece tan natural el hecho de crecer que no pensamos, generalmente, en distinguir nuestra acción de las fuerzas que la alimentan, ni tampoco de las circunstancias que favorecen su éxito.

“Quid habes quod non accepisti?”

¿Qué posees tú que antes no hayas recibido?”

.

Inmerso en un océano insondable

De innumerables fuerzas envolventes

Que me traen y me llevan  cual las olas

Sin que yo ni siquiera me dé cuenta

Vivo, crezco, ¿me creo yo el agente?

Más bien, me dejo hacer, honestamente

Como dócil arcilla blanda y fresca

Dando  vueltas en torno de alfarero

Confiada a unas manos amorosas

Cuyos hábiles dedos me modelan

.

El “cómo”, el “por qué”, “de qué manera”

Por mucho que lo pienso, se me escapa

Pero no me resigno, ciertamente

Cual tenaz zahorí buscando el agua

Armado con mi péndulo y varilla

Iré contra corriente sin descanso

Tratando de encontrar la única fuente

.

Lo tengo decidido sin dudarlo

Abandono mi zona iluminada

Mi vida y relaciones cotidianas

Las evidencias más convencionales

Mis estancias tranquilas y seguras

Tomo en mi mano una pequeña lámpara

Penetro con coraje  este secreto

Oscuro y tan profundo que da miedo

.

Oculta escala con final incierto

Escapo de mí mismo, fiel amigo

Descubro en mí otro ser que me es extraño

Necesito  parar, no piso suelo

Un abismo sin fondo me rodea

En el que creo ver de forma incierta

El surtidor naciente de mi vida

.

No podrá revelar nunca la ciencia

Al hombre que lo busca con denuedo

La certeza absoluta, la evidencia

Del potencial consciente de la mente

Quizás pueda intuir algún detalle

De su tendencia innata hacia el amor

O de la voluntad y sus potencias

Obsequio gratuito del buen Dios

.

El hombre las recibe, no las hace

Ni entiende el complicado mecanismo

Con que el Dios infinito le ha creado

¿Quién podría añadir una pulgada

Por ventura, a su propia estatura?

Somos copa de amor por Dios colmada

 

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“El hombre no puede aumentar en una sola unidad su potencial de amor, ni acelerar siquiera en otra unidad el ritmo fundamental que regula la maduración de su mente y su corazón. En última instancia, la vida profunda, la vida fundamental, la vida naciente se nos escapa en absoluto”.

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“Fue entonces cuando, emocionado con mi propio descubrimiento, quise salir a la luz del día, olvidarme del enigma inquietante, sumiéndome en el entorno confortador de las cosas familiares, volver a empezar a vivir en superficie, sin sondear imprudentemente los abismos. Pero he aquí que, bajo el propio espectáculo de las agitaciones humanas, vi reaparecer ante mis ojos avisados al Desconocido de quien quería huir. Esta vez no se ocultaba a mí en el fondo de un abismo: se disimulaba ahora bajo la multitud de azares entretejidos, en donde se forma la urdimbre del Universo y la de mi pequeña individualidad. Pero era el mismo misterio, he podido reconocerlo claramente. Tras la conciencia de ser otro, y un alguien mayor que yo, hay otra cosa que me ha producido vértigo: la improbabilidad suprema, la inverosimilitud formidable de hallarme yo mismo existiendo en el seno de un Mundo logrado”.

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“En este momento, como cualquiera que quisiese hacer la misma experiencia interior, he sentido que sobre mí planeaba la angustia esencial del átomo perdido en el Universo, la angustia que diariamente hunde las voluntades humanas bajo el número agobiante de los vivientes y de los astros. Y si hay algo que me haya salvado, es el escuchar la voz angélica, que me decía desde lo más profundo de la noche: “Ego sum, noli timere” (“Yo soy, no temas”)

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“En la vida que brota en mí, en esta materia que me sostiene, hallo algo todavía mejor que tus dones: te hallo a Ti mismo, que me haces participar en tu Ser y que me moldeas, me encuentro con tus dos maravillosas manos y las beso: la mano que aprehende tan profundamente que llega a confundirse en nosotros con las fuentes de la Vida, y la mano que abraza tan ampliamente, que a su menor presión, los resortes todos del Universo se pliegan armoniosamente a un tiempo”.

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“Por su misma naturaleza, estas felices pasividades que son para mí la voluntad de ser, el gusto por ser esto o aquello, se hallan cargadas de tu influencia; una influencia que pronto se me aparecerá más  distintamente como la energía organizadora del Cuerpo místico. Para comulgar contigo en estas pasividades, con una comunión básica fontanal (la Comunión en las fuentes de la Vida), sólo he de reconocerte en ellas, y pedirte que  permanezcas en ellas más y más.”

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“Sí, Dios mío, lo creo, te encuentro en mi origen y en mi realización, y estoy tranquilo, no temo porque vivificas con tu espíritu omnipresente cada momento y lugar por donde transito; sólo quiero favorecer con mi voluntad y esfuerzo el desarrollo de los dones que has puesto en mis manos, en mi mente y en mi corazón. Haz, mi Señor que no se rompa la trenza de los dos hilos que conforman mi vida, el hilo del desarrollo interior, que forma gradualmente mis ideas, afectos, actitudes humanas y místicas;  y el hilo exterior, por el que me hallo en cada momento en el punto preciso donde convergerá, para producir en mí el efecto esperado por Dios, el conjunto de las fuerzas del Universo.”

 

Teilhard de Chardin (Entrecomillado, cita literal)

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Ramón Fernández

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FELIZ AÑO NUEVO

 

EL MISTERIO

 

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Un saludo después de una larga  ausencia para felicitar el AÑO NUEVO en medio de la celebración de la Navidad, con una breve reflexión sobre este grande y hermoso misterio, breve porque ante el misterio  poco se puede reflexionar, o mejor dicho, reflexionar sirve de poco, y, sin embargo, sí se puede contemplar, siendo de mucho provecho para el corazón que, aún sin entenderlo, lo puede sentir.

 

ANTE TI

 

Solo ante ti

Mi imaginación en alas

Ve a un pequeño bebé

De carne sonrosada

En cuna humilde y pobre,

Cuyo nacimiento celebran

Muy pocas personas

También humildes y pobres.

 

Y me pregunto por qué

Lo preferiste todo así,

Pobre entre los pobres,

Humilde entre los humildes,

Sencillo entre los sencillos,

Siendo Dios.

 

Deslumbrado ante la luz

Debilitado y palpitante

Mudo

Quedo atrapado en el Misterio

Que me rodea y envuelve

Infinito y pequeño

Todopoderoso y humilde.

 

Solo desde el Amor

Tan grande, tan infinito,

Que supera mi razón  hasta los límites de la locura,

Al aceptarlo arrodillado ante ti,

Mi  pequeño Dios,

Sin que mi mente se rompa,

Voy encontrando las claves

Para la VIDA,

Para el AMOR,

Para la ESPERANZA,

 

Y mi corazón late,

Dando gloria a Dios,

Alegre,

Tranquilo y confiado,

Anhelando eternidad.

 

Ramón Fernández

 

 


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TIEMPO DE DESCANSO

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TIEMPO DE DESCANSO

 

Con estas letras me tomo un tiempo de descanso en el blog hasta Navidad.

Tiempo de Adviento, de espera deseada y anhelante, de espera de ese Dios Niño; de todas las locuras, la más tierna y hermosa, de todos los amores el más misterioso, al que solo llegamos por el regalo de la fe.   

Después de la fiesta final del Año de Dios, la gran fiesta de Cristo Rey, también locura con su corona real  de espinas, iniciamos de nuevo el recorrido con el Adviento, acompañando a Juan El Bautista en el desierto, lugar donde se acrisolan los valores verdaderos y de nada sirve el oropel;  lugar de soledad y encuentro interior, lugar desprotegido, solo entre cielo y tierra, con toda la bóveda celeste al alcance de los sueños, y de la meditación del misterio. Lugar perfecto donde prepararse para el MENSAJE.

El bautista grita con voz firme: HA  LLEGADO  EL DÍA, para quien lo quiera oír.

 

¡Qué hermosos sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz!

 

El Adviento, el anuncio del Reino, la preparación, la espera.

Juan el Bautista, el mensajero de cuerpo entero que sabe, porque se fía, que el Reino que anuncia es inminente. Cree que llega el Reino, y, este Reino misterioso que anuncia, le puede, le arrebata, le abrasa, y se deja arrebatar y abrasar por él. Su vida entera es sólo la voz, el anuncio de la palabra, del misterio, del Reino, del Bautismo del perdón.

Le sobra todo en su vida, sólo quiere ser la voz, y, para que nada la empañe o entorpezca, vive solo en el desierto, semidesnudo, apenas malcomiendo para sobrevivir. Es tan grande el mensaje, que hace de toda su vida mensaje, voz, predicación, meditación.

 

De esta forma se convierte ante nosotros, cañas al viento casi siempre, en un gigante en personalidad, un HOMBRE, el profeta más grande nacido de mujer. De nadie habla Jesús de forma tan admirable.

 

Me figuro a Juan como un gigante recio, adusto, mensajero, y, heraldo fiel y seguro de su Rey. En su misión empeña la vida y cuando la concluye se retira.

No quería que le estorbaran ni sus ropas para el mensaje; llegado el Rey que anuncia, tampoco quiere estorbar él.

 

Ramón


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GRACIAS

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GRACIAS

 

Me habitas, te siento en mí,

Gracias, bendito seas, mi Señor,

Soy feliz.

 

Te quiero conmigo todas mis horas, cuando estoy despierto, y mientras duermo; necesito que veles mi sueño para dormir tranquilo y confiado como un chiquitín en brazos de su madre. Nada más despertar, lo primero, te saludo y me alegro contigo por el nuevo día, te doy gracias por tantas cosas que no puedo ni enumerar, y te pongo al día de mis proyectos y trabajos, en los que quiero que Tú estés.

No sé cómo va a ser, pero Tú tienes que dirigir mi casa; quiero que lo hagas, en todo, quiero que me descubras tu voluntad para cada cosa, en cada momento. Quiero lo que Tú quieras, y sé de antemano que aunque a veces no lo entienda, será lo mejor. Además me fío de ti, y, sobre todo te amo, eres lo mejor que tengo, eres mi felicidad, lo eres todo para mí, porque de ti dependen todos los demás proyectos en los que ando ocupado,  a veces preocupado, y otras  muy feliz.

Me has seducido, no es que me haya dejado fácilmente, soy muy cabezota, pero ahora sí, y lo sé, porque el hecho de decirlo me llena la boca, me hace feliz.

 Pero ahora viene la segunda parte, estoy un poco descolocado, bueno, la verdad es que estoy hecho un lío. Por un lado estoy feliz, tranquilo, confiado. Tú me dirás, lo dejo todo en tus manos. Por otro, no sé qué hacer, ni por dónde empezar.

 Desde el momento en que estás en mí casa, viviendo conmigo, como que no dices nada, me das a entender que debo hacer reforma, y en profundidad; lo noto en tu mirada, y también en tu silencio. Volveré  a diseñar los espacios, que he ido organizando a mi gusto y medida a lo largo de los años, cambiaré los muebles, la decoración, la pintura; haré zafarrancho de limpieza  –sobran tantas cosas-, así que, manos a la obra.

 Tienes que estar bien, a gusto, eres un huésped muy especial, eres el amor con quien he de compartir mi vida, la fuente de donde proceden todos mis amores,  en realidad eres mi dueño, y, aunque no sé muy bien cómo, quiero darte lo mejor.

 Intuyo más cosas, al ir conociéndote.

 Te gustan las puertas abiertas y amplias, para que puedan entrar mis hermanos cuando quieran y lo necesiten.

Te alegra que nos llevemos bien; el rencor te entristece, y, no digamos, el odio, que es lo más parecido a la muerte.

 También tendré que abrir grandes ventanas para que entre la claridad y la luz, que Tú repartes cada día por el Universo. Y también para que salga por las ventanas y lucernarios la luz que Tú irradias cuando estás dentro, y que yo reflejaré un poquito, si Tú estás cerca.

Esto de los amores es un poco loco, y profundo, y complicado también, pero, es tan bonito. Es volver a nacer, es vida siempre nueva, como cada amanecer –nunca repetido-, siempre sorprendente.

 ¿Cómo no vas a ser Tú sorprendente, si has creado el Universo infinito y al hombre por amor?

De todas formas, tiene su complicación hablar del amor, pues las palabras se hunden en un océano de significados, a cual más profundo y maravilloso, emergiendo los distintos matices en las crestas de sus olas, y confundiéndose envueltos en sus blancas espumas.

Cierto que te abro la puerta de mi casa chiquita, de mi corazón, y te invito y te la ofrezco tal como es; pero es mucho más cierto que  Tú  me invitas a tu casa, y me amas y me esperas desde hace tanto, tanto  tiempo…

Preveo grandes cambios, una revolución, que me asusta, lo tengo que ir imaginando poco a poco.

 Es como si, después de un largo sueño, de pronto, despertara en otro planeta. Otro sol, otra luz, otros colores, otro tiempo.

 Primero dudaría si es verdad, o si todo es un sueño.

 Por fin, después de mirar  remirar y toquetear  lo que me rodea, todo nuevo, o, diferente, aceptaría que es real y cierto.

 Al momento, nuevas dudas, ¿no seré yo el distinto? Pues creo que mis sentidos están afectados. ¿Y mi alma? Quizás  también.

 Me pregunto asombrado, casi  con miedo, ¿es tan fuerte, tan grande, tan potente  Tú amor, que me cambia por fuera y por dentro, y me puede llevar a otro planeta?

 Intuyo, aunque no lo entienda, que es  así, y así lo creo con todo mi ser. Es otro planeta al que me llevas, mejor dicho, otro mundo, un mundo enteramente nuevo, el mundo del amor, de la luz, de la salvación, del pan de la  vida, del manantial de agua que salta hasta la vida eterna.

 Y caigo al fin.

 Si todo esto me suena; es LA NOTICIA DE LA SALVACIÓN,  LA BUENA NOTICIA,  revelada desde antiguo. Esa noticia tan maravillosa de paz, que hace “hermosos sobre los montes  los pies del mensajero” que la anuncia.

¡ Cómo se puede estar tan ciego!

 Si todo esto se viene pergeñando desde el Génesis y anunciando de mil formas, a cual más hermosa hasta el Apocalipsis. Si toda la Escritura Sagrada es la más maravillosa historia de amor.

¿Cómo no voy a estar afectado?

¿Cómo no voy a estar enfermo?

Si es amor verdadero,  auténtico, loco, inmenso, arrebatador,  por débil que sea el reflejo de tu amor infinito en mí, claro que me cambia por completo, mi corazón, mi mente, mis sentidos, todos los átomos de mi cuerpo, arcilla modelada  con tus manos de alfarero, vivificada con el soplo de tu aliento.

¿Qué me has hecho, que veo diferente? ¿Cómo es esto?

Te amo con mi pequeño amor, lo confieso, no puedo negarlo. De repente, soy un mar de lágrimas, sin saber exactamente por qué; y a  la vez soy feliz, y siento como nunca he sentido.

A través de mis  lágrimas veo luz, arco iris de colores,  corazones que aman; veo alegría en sus ojos, veo la ternura, la compasión, la misericordia, el perdón; veo también tristeza, angustia, desolación, sufrimiento, negrura, en el fondo abisal  de otros ojos, que me piden ayuda, o, al menos, que les mire, que no aparte  cobarde la mirada.

¡Sorpresa!

Últimamente, todo son sorpresas o sustos contigo; me tendré que ir acostumbrando. Sabes que no estoy para muchos trotes y tengo la vista cansada desde hace años, excusas perfectas para no hacer y para no ver;  pero creo que contigo, como que no cuela. Sorpresa, repito, o milagro, o milagro con sorpresa; tendré que ir acostumbrándome a sorpresas y milagros, que son lo tuyo, pues todo en la vida es un milagro maravilloso.

Pero iba con mi vista cansada. Pues resulta que el amor es “microscópico”, y puedo ver briznas de amor y vida, hasta ahora invisibles. ¡Qué maravilla de paisajes, qué matices, qué formas, qué colores, qué aura de amor rodea a las personas y a todo lo creado! ¿Será…, quizás….., tu reflejo?

¡Hay más! . El amor también es telescópico.

 Sabía que esto se complicaría cada vez más, veremos en qué termina.

 Pues bien, puedo ver y sentir a cualquier distancia el gozo o el sufrimiento.

 Tú, Jesús, viste en la distancia a tu amigo Lázaro, y sentiste su muerte. ¡Qué misterioso eres, a veces! Dijiste a tus amigos que dormía, para que no se asustaran, seguramente.

Yo veo entre lágrimas los ojos de tus pequeños, de tus pobres preferidos, sufriendo asustados, hambrientos, enfermos, desnudos; veo la esclavitud, las guerras,  los odios,  por muy lejos y ocultos que se hallen.

 Me duelen los ojos al mirar, pero no los cerraré; en aquellos ojos están tus ojos, en esos pequeños cuerpos que mueren hambrientos, desnudos, ateridos de frio, sin una caricia ni una palabra de consuelo, en ellos veo la desnudez y el dolor de tu cuerpo clavado en la cruz.

¡No puedo más, estoy otra vez llorando, no puedo seguir!.

 Sabía que era complicado, pero no tanto. Supongo que  esta locura de amor tuya es así, es tu seña de identidad.

 Ya desde antiguo, nuestro Padre Dios, aunque no nos dijera su nombre, sí tenía buen oído y buena vista para escuchar el clamor y ver la opresión de su pueblo, de aquellos a los que amaba.

No callaré. Es fácil decirlo; ya veremos a la hora de la verdad.

 También mi boca cambia con el amor. Si de la abundancia del corazón habla la boca, mi boca no callará. Tantas veces sellada o saliendo del paso por peteneras de forma vergonzante, como Pedro con la criada.

 Mi Dios y Señor, amigo, maestro, dame las lágrimas amargas de Pedro, el humilde arrepentimiento, el reconocimiento de mi debilidad y pequeñez. El abandono incondicional en ti, para nunca más callar, nunca más negarte. Gritar ante todos: ¡Jesús es mi amigo, mi maestro, mi Señor, mi Dios!

 ¡Qué orgullo tenerte como amigo!

Mis labios, mi boca, ¿qué pueden hacer más grande que alabarte, bendecirte,  darte gracias, y pedirte, hasta cuando duermo paciencia y misericordia?

Lo cambias todo… !Qué bien!

 Sabes que te necesitaré muchísimo.

 Estoy tan hecho a las componendas, a ir arreglando por aquí y por allá las cosas a mi medida, y a mi interés, que LA VERDAD, tu verdad, que solo tiene un nombre, amor a Dios,  y un apellido, amor a mis hermanos, tan al desnudo, me asusta un poco.

Pero siempre te me adelantas.

 Para que esto lo entienda un poco, o, aún sin entenderlo por ser muy duro de mollera, lo acepte porque Tú me lo dices, me presentas un matiz del amor que rompe para siempre mis pobres argucias y defensas.

 Te inventas y, además lo patentas con tu ejemplo y con tu sangre: EL PERDÓN, LA MISERICORDIA SIN MATEMÁTICAS, SIN CONDICIONALES, SIN MEDIDA.

 Es el invento más alucinante, pero ya nada me sorprende a estas alturas de ti.

 Setenta veces siete, a los enemigos, siempre.

Te hago caso al fin.

 Lo pruebo.

¡ No me lo puedo creer, me sorprendes de nuevo!.

 ¿Frustración por haber perdonado a quien me hace mal?

 Todo lo contrario:  liberación, paz, felicidad,  al romperse el círculo del odio que encadena y destruye  la vida.

 ¿Quién lo diría?

 ¿Por qué me cuesta tanto hacerte caso?

Tu amor es tan grande que no cabe en una palabra, ni en nuestro pequeño meollo, y tenemos que desglosarlo, para entendernos, AMOR, MISERICORDIA, ESPÍRITU SANTO, PALABRA, LUZ, BELLEZA, PERDÓN, JUSTICIA, PAZ, PAN DE VIDA, AGUA VIVA.

 

Te cuento mi sentir, mi pensar, con toda verdad. Pero me conozco, sé de qué barro estoy hecho. Tengo miedo a fallarte, a mi cobardía, a mi pequeñez y debilidad, sobre todo a mi orgullo.

 Dame humildad y un corazón de carne, cálido y blando, y dolido por mis pecados, y aleja de mí el orgullo.

Te he dejado para el final, pero no me olvido de ti, María.

 Sé que no te importa, y que estás encantada que esté de charla, sin prisas con Jesús, como harás  tú en el cielo, ya sin tiempo.

 Es tu hijo, al que has criado y amado con toda tu alma, y también tu Dios.

¡Tú sí has sabido amarle como nadie!

 Por mí parte, sabes bien que mi barquichuela hace aguas por mil resquicios, enséñame a amarle un poco como tú; échame una mano.

 Que te diga que eres la mejor madre que tengo, a mi madre de aquí le parecerá  muy bien, ¡ya quisiera quererte yo tanto como ella! Está ya mayor, y te ama con locura, no dejes de cuidarla.

 

Soy feliz cuando pienso en ti María.

 Admiro tu fe, tu confianza en dios, tu abandono a Él en las terribles pruebas, tu dedicación y cuidados a Jesús;  me encanta soñar qué pequeñas cosas sencillas y maravillosas harías para Él cada día, con el corazón y la confianza puestos en Dios.

 María, madre, déjame que te felicite sin cansarme nunca.

 Por tu hermosura, no podría ser de otra manera estando tan cerca de Dios, fuente de toda belleza,- le tuviste nueve meses dentro de ti-; por tu fe inquebrantable, por tu colaboración, por tu disponibilidad total, por cada instante de tu vida donado a Dios, por todo ello, Dios te ha hecho feliz, bienaventurada, bendita entre todas las mujeres, llena de gracia, guapa.

 !Cómo presumo de madre!

No me dejes nunca, estaría perdido.

Ramón Fernández

 

 

 

 


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ES TAN FÁCIL

 

 

paz

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ES TAN FÁCIL

Por qué lo complicamos,
¡Si es tan fácil!
Mirarte
Y mirar con tus ojos
Escuchar en silencio
El eco de tus labios
Y hablar con tus palabras.
Reír,
Reír con tu sonrisa
De corazón abierto
Y soñar,
Soñar tus bellos sueños
Cuando el camino es duro
Y se nos hace incierto.

 

R.F.