EN LAS DOS MANOS DE DIOS

Dios siempre está cerca, aunque a veces se esconde


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PENTECOSTÉS-ESPÍRITU SANTO

PENTECOSTÉS

 

 

Espíritu, palabra descreída, ya desde Babel; Espíritu Santo, ¡qué contar!, rareza que se dice por inercia, pero,  ¿quién cree en algo que no se toca y que nadie ha visto?  El aliento tampoco se ve y, sin embargo, sin él no tenemos vida; el sentimiento de amor de felicidad o de angustia infinita por un ser querido,  también invisible,  ¿acaso por eso no existe? ¿Quién mantiene en pie ante la muerte a quienes están siendo degollados por su fe?

Sólo si veo y toco; sólo lo que veo y lo que toco, ¡qué pobreza!, ¿verdad?  Idioma limitado, lleno de razón y  ciencia, de  certeza matemática, con el seguro  triste de la fatalidad; vacío de esperanza.

Soplo de Dios, que crea, que engendra la vida;  aliento sobre el barro, Espíritu de Dios que va llevando a hombres y mujeres, desde Adán y Eva, con  ese Espíritu lleno de poesía del “principio”. Les acompaña en el camino de los siglos haciéndose entender con palabras tiernas y cercanas, les va educando con ejemplos e imágenes hermosas,  con la delicadeza y el amor de un padre con sus hijos.

En la plenitud del tiempo llega Cristo a la historia, a nuestra historia, para meterse en ella y darle plenitud y sentido;  es  la Palabra, que nos trae la Luz, es la Pascua prometida por aquel pacto antiguo, locura incomprensible, escándalo de amor. Y Cristo vence para siempre a la muerte, resucitando  glorioso, es la  Pascua florida. Se va con el Padre, nos precede, y nos anuncia que ahora sí, nos mandará el Espíritu vencedor  a todos y cada uno, a su Iglesia.

Pentecostés es la Pascua granada, la de la cosecha, la del Espíritu que vive y actúa en las personas concretas y en la Iglesia de ahora, que da fuerza y  sostiene al hombre en la flaqueza, le da  valor en la cobardía,  le trae la paz, le ahuyenta el miedo, y le sigue infundiendo el don de lenguas para entenderse con todas las personas, sin importar idioma, raza o condición, el DON DE LENGUAS ES EL AMOR, QUE TODOS ENTIENDEN EN SU PROPIA LENGUA.

 

Ramón Fernández

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MARI CRUZ

MARI CRUZ

 

Valladolid, por años, mi ciudad;
Una esquina, la Calle Labradores,
La recuerdo después de tantos años
Vendiendo los cupones de la ONCE
Con su alegre sonrisa y con su luz

Bendita ciega dulce e inocente
Se llama Mari Cruz
Rodeada de un aura de hermosura
De santidad viviente.

 

A menudo paraba
A comprar un cupón
Y, de paso charlaba.
Otras veces, tan solo,
Miraba la bondad
De su rostro apacible
Que me llenaba de serenidad

Llamaban mi atención
Sus manos y sus dedos
De inquietos movimientos
Como ojos que tocando suavemente
Acariciaban formas y texturas
Con exquisita sensibilidad.
De los muchos recuerdos
Sin duda el más grabado
El de su fe profunda y confiada
Y el de su aceptación
Profunda y abnegada
Nunca reñidas
Con su felicidad.

 

Mientras, yo caminaba,
Perdido, ansioso, inquieto,
En medio de mil dudas
A tientas, en lo oscuro, 
Sin luz en mis adentros
En un mar desdichado y farragoso
Sin encontrar el norte de mi vida.

 

Por ella conocí la luz que brota
Del espíritu que arde desde dentro

Seguía yo cegado
Con los vivos colores
De mil luces brillantes 
Llenas de resplandores
Mas no encontraba la tranquila calma
Los ojos de mirada transparente
Que hacen llegar la luz
Hasta el fondo del alma

 

R.F.

 


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NAVIDAD

NAVIDAD

Quiero hacer un difícil ejercicio,

O, al menos,  intentarlo, mientras voy escribiendo;

Buscar honestamente la justa coherencia

De una palabra con su significado:

Busco la NAVIDAD,

Y, he de reconocer,

Que  estoy perdido;

Reflexiono, investigo,

 Me adentro en el Adviento.

De su primer domingo:

“Mirad que llegan días…” nos dice Jeremías

Cumpliré la promesa, que desde antaño hiciera

A Israel y a Judá,

Suscitaré a David un vástago legítimo

Que llevará a la tierra la paz y la justicia

Llamarán a Jerusalén “Señor-nuestra-justicia-“

 

Me dejan pensativo

Tan hermosas palabras

Y su significado

“La paz y la justicia”

Es poesía.

Baruc, en el segundo Domingo de la espera

Nos muestra la alegría:

Jerusalén, vístete con las mejores galas,

Regocíjate, tu nombre será para siempre,

“Paz en la justicia” y “Gloria en la piedad”

 

Dios ha estado grande,  y estamos alegres,

Cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar,

La boca se nos llenaba de risas,

 La lengua de cantares.

Y por fin llega Juan con el mensaje:

“Qué hermosos sobre los montes

Los pies del mensajero que anuncia la paz”

 

La que anuncia El Bautista,

El más grande  nacido de mujer

Porque lleva el anuncio, ya inmediato

Del que va a venir, del esperado.

El tercer domingo de la espera:

En urgente expectativa,

Le preguntan a Juan:

Entonces, ¿qué hacemos?

 

El que tenga dos túnicas, que dé una

El que tenga comida, que la reparta

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio,

Custodiará vuestros corazones

Y vuestros pensamientos en Cristo Jesús

Que ya llega.

 

 Y Pablo nos insta a la alegría:

Estad alegres, os lo repito, estad alegres.

 Y por fin llega, viene:

“Pero tú, Belén de Efrata,

 Pequeña entre las aldeas de Judá,

 De ti saldrá el jefe de Israel”.

Y María, feliz por haber creído,

 Lleva en su vientre a Jesús,

 Hijo de Dios,

El esperado de los tiempos.

Y marcha presurosa a la casa de Isabel, su prima,

Embarazada de Juan,

Que salta de alegría en su vientre

Porque también en ella ha obrado el Espíritu Santo

Porque para Dios no hay nada imposible.

Navidad es un niño esperado

 Que llega por fin en medio de nosotros,

 Que nace pobre porque quiere,

Que nace entre los pobres y  sencillos,

 Y se manifiesta a los humildes.

Por más vueltas que le demos,

¿Por qué estas preferencias?

 No lo sabemos.

Es  niño y es  Dios

Hijo de Dios y de María,

Viene a traernos  esperanza, luz,

Justicia, amor, paz,  vida;

Una vida enteramente distinta.

¿Cómo es todo esto?

La verdad, no lo sé,

Parece un cuento, una fantasía hermosa,

La más increíble locura,

Y claro que es una locura maravillosa y llena de misterio

Y de luz

Y de amor

Y yo creo en esta locura

Y ni siquiera sé por qué  creo

Pero os puedo asegurar que es una certeza

Que hay  dentro de mí,

La más grande, inexplicable, gratuita y hermosa,

La Fe, que decía Jesús a Pedro ser regalo de su Padre, de Dios,

Que no dependía de él,

Y así lo creo, es el más grande regalo.

Solo puedo decir gracias,

Y pedir que nunca me falte,

Pues sería terrible

Después de haberlo conocido.

Por todo ello,  estas palabras

Un poco deshilachadas

Como mi mente y mi corazón

Débil y confuso  con la realidad y la vida.

Sin embargo,

Tranquilo y confiado

De la mano de Dios;

Sin miedo, Él está siempre cerca,

Aunque, a veces, se esconde,

O se hace el dormido,

Como en la barca en medio de la tormenta.

No puedo dar explicación ni lo pretendo,

Pero sí dar razón de mi fe.

No quiero otra Navidad cómplice de la hipocresía

De la apariencia la frivolidad y la mentira

De la desigualdad y la injusticia

Del  gasto y del  consumo desmedidos

De las  grandes comilonas sin un recuerdo

De los que pasan hambre

De los  brindis sin un agradecimiento a  Dios

De Árboles decorados y de renos

De luces infinitas sin calor

De horrísonos  petardos.

Todo esto puede ser bueno, malo o indiferente,

Según lo que uno crea,

Pero no nos confundamos

Seamos coherentes,

Busquemos otro nombre,

No lo llamemos Navidad

 

Ramón


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!CRISTO VIVE!

!CRISTO VIVE!

En  sonrisas de  niños

Y de grandes que ríen como niños

 

¡CRISTO VIVE!

 

En las miradas claras

Que reflejan la luz

Desde el fondo del alma

 

¡CRISTO VIVE!

 

En las manos tendidas

De los samaritanos

Prestos a levantar

Almas y cuerpos rotos

Por los golpes del odio y  de la vida

 

¡CRISTO VIVE!

 

En manos delicadas

Que curan las heridas

 

¡CRISTO VIVE!

 

 

En manos silenciosas

Que con amor enjugan

Los rostros del dolor y  de la angustia

 

¡CRISTO VIVE!

 

En corazones blandos

Que se conmueven y aman

Sin formular preguntas

 

¡CRISTO VIVE!

 

En el vientre de madres

Portadoras gozosas

Del milagro más grande,

El de la vida,

En espera impaciente

De estrecharlo en sus brazos

Y acunarlo amorosas

En su tibio regazo

 

¡CRISTO VIVE!

 

En almas de pequeños  inocentes

Negados a la vida

A los que Dios amaba antes del tiempo

Y tiene bien contados

En su ábaco sagrado

Y nunca les olvida.

 

¡CRISTO VIVE!

 

Junto al PADRE, sin tiempo,

CRISTO VIVE, rodeado de gloria.

La muerte está vencida,

Ha triunfado el AMOR.

 

Para andar el camino

Nos deja la alegría esperanzada

De su eterna victoria

Nos deja el pan y el vino

La llama de su luz

El agua de la vida,

 

Mientras dure la historia.

 

 

R.F.